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La habitación de Blanca

Hace dos años, cuando Blanca llegó a la habitación 23, el vidrio de la ventana que daba al patio interior no estaba roto. Sin embargo, por las juntas de esa abertura se metía el viento en las noches de invierno. No era un lugar donde se sintiera a resguardo de los peligros ni donde pudiera dormir sin sobresaltarse durante la noche, pero al menos tenía techo y paredes que le permitían frenar las ráfagas de temperaturas bajo cero y el aguacero de los meses de julio y agosto.  La habitación que eligió tenía una cama de dos plazas en el centro del espacio, cubierta por un acolchado tejido en color natural; a los pies, había dos sillones de un cuerpo tapizados en color manteca junto a una mesa de té redonda y un mueble de cuatro puertas que servía como espacio para guardar la ropa. Un escritorio de madera maciza y un televisor de 20 pulgadas completaban el mobiliario del lugar.  Las paredes, antaño, habían estado recubiertas por papel tapiz de color blanco con flores rosadas del ta...

90 años no es nada

Zuri duerme por primera vez en su casa, envuelta en una sábana limpia y una manta liviana, confortable y segura. Está rodeada de su familia y siente el amor que le da la bienvenida a este mundo, físico y terrenal tal como lo conocemos. Sonríe y todo está en paz. Desconoce la vida que le espera en la campiña vasca, una zona de altas montañas con cumbres nevadas en invierno y una secuencia de verdes praderas en verano. Pequeños pueblos rurales se esconden en sus valles, con caseríos de piedra y techos de tejas rojas, balcones floridos y macizas puertas de madera, que suelen albergar animales en la planta baja y personas en el primer piso.  Son viviendas humildes, sencillas, ocupadas por familias ricas en tradiciones, pues la falta de contacto frecuente con las grandes ciudades genera una suerte de aislamiento involuntario que permite evitar la contaminación de las costumbres y asegurar la conservación de las rutinas, como si el tiempo no hubiera pasado para sus pobladores en los últi...

Vuelve el futbol

En la antesala al regreso de los hinchas a los estadios de la Liga Profesional, la Secretaría de Deportes de la Nación aseguró este miércoles que habrá requisitos que los fanáticos deberán cumplir si tienen intención de ser parte del público que presenciará en vivo los espectáculos deportivos que inician este domingo.  Las disposiciones fueron determinadas en absoluto desacuerdo por los presidentes de las respectivas Comisiones Directivas de los Clubes, dado que no hubo manera de que se llegara a buen puerto con políticas comunes. Las mismas deberán ser publicadas en todas las sedes sociales, a la vista de los asociados y simpatizantes, para que después no se quejen de que no les avisaron.  Dentro de la infinita lista de requisitos que deberán cumplir los interesados en asistir a los eventos, es interesante mencionar algunos que resultan fundamentales para efectivizar la presencia y no quedarse en el camino de la burocracia nacional: Descargar de la web de la Asociación del Fú...

Irse por las ramas, quién?

  Otra vez me crucé con Marisol. La mitad de las veces que voy al cajero del Galicia me la encuentro, porque vive justo en el edificio que está pegado a la sucursal y el destino hace el resto. Nos saludamos con una sonrisa de compromiso: que cómo estás, que tanto tiempo, que cómo van tus cosas, qué no se puede creer lo grandes que están los chicos… Trivialidades y cada una sigue su camino.  La conozco desde hace como 40 años! Fuimos al mismo colegio, desde jardín de infantes hasta quinto año del secundario, pero en cursos diferentes. Ella era del D y yo, del B. No tengo recuerdos puntuales con ella porque teníamos grupos de amigas diferentes, pero sí tengo registro de compartir el recreo o algún acto escolar, hasta que en séptimo grado nos pidieron a todas las futuras egresadas que escribiéramos un discurso de despedida. La maestra de lengua eligió los dos mejores, uno de cada división, el de ella y el mío, y los llevó a Dirección para la decisión final. Eligieron el mío y esa...

Amistades inesperadas

  “Ni loca voy a tocarle el timbre, no somos amigas” le explicaba Matilde a su hija por teléfono, diez días después del anuncio del aislamiento general cuando Gabriela insistía para que tomara contacto con la vecina del departamento A. Le parecía prudente que se hicieran compañía mutuamente, en estos tiempos de soledad obligada.  “Ella tampoco sale a ningún lado mamá, ninguna va a contagiar a la otra. Además sus familiares también están lejos. Se dan un poco de charla al menos!” le decía Mariano a Betty, mientras ella tenía el inalámbrico en la oreja y regaba los malvones en la terraza del departamento C.  El último contacto entre ellas había sido hacía casi dos semanas, cuando Betty volvía de la verdulería y la encontró a Matilde baldeando la vereda del PH en el que habitaban. Se turnaban en la tarea, siempre los viernes, para que cuando llegaran las visitas algunos fines de semana, todo estuviera impecable. La responsabilidad se repartía entre ellas dos, porque el depar...